Friday, September 21, 2012

amor

Extraño que la vida no cueste y no duela.
Extraño la vida pre-desgarro en el corazón. Respirar hondo muy hondo y que no haya nada ahí molestando en el fondo del pecho.
Es mentira que el tiempo cure el dolor. Como mucho, el tiempo hace que las olas de dolor sean más espaciadas, que sean más largos los ratos de calma entre una ola y la siguiente. Creo que ya dije esto. Pero todo lo que digo últimamente se siente como que ya lo dije mil veces. Me canso de mí. Me tengo un poco harta.
Me sorprende que S. no se canse de mí, de mi disco rayado de remordimiento. Me desconcierta pero sobre todo me alivia. Toda la paciencia que existe me la tiene él a mí. Y es su amor, paciente e inmenso, el que me hace sentir que no fue tan mala la tormenta, si me trajo hasta su orilla. 

3 comments:

Anonymous September 21, 2012 at 6:51 PM  

Qué lindas palabras y que acogedora parece ser esa orilla.

E.

Olavia Kite September 24, 2012 at 3:10 PM  

Uno no entiende la paciencia que le tienen, pero es grandioso poder contar con eso. Muy bonito post.

JB September 25, 2012 at 12:24 AM  

Ese amor sentido así recompensa cualquier dolor. Sé de lo que hablo. Besos mil

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